“Si quieres saber cómo estará tu cuerpo mañana, mira tus pensamientos hoy” (D. Chopra)

La relación de la mente sobre el cuerpo es bien clara: Del mismo modo que cuando padecemos una enfermedad o molestia física, ésta influye en nuestro estado de ánimo y nos provoca enfado, miedo o preocupación, cuando sufrimos emocionalmente o tenemos algún problema psicológico, éste provoca síntomas sobre nuestro cuerpo.

“Del mismo modo que no es apropiado curar los ojos sin considerar la cabeza, ni la cabeza sin el cuerpo; tampoco es apropiado curar el cuerpo sin considerar la mente” (Sócrates)

Captura de pantalla 2016-03-10 a las 19.44.42

Las enfermedades psicosomáticas son muy frecuentes; casi un 12% de la población europea sufre estas molestias y se considera que una de cada tres personas que acude al médico de atención primaria presenta este tipo de enfermedades.

Pero ¿qué son las enfermedades psicosomáticas? En términos generales se entiende que una persona sufre somatizaciones cuando presenta uno o más síntomas físicos y tras un examen médico, éstos síntomas no pueden ser explicados por una enfermedad médica.

Para los profesionales que entienden que cuerpo y mente son una unidad, consideran que estos procesos patológicos o dolorosos que no responden a los tratamientos farmacológicos o mecánicos convencionales, son el reflejo de un sufrimiento psíquico, emocional, afectivo, personal o social.

Debido a la falta de tiempo en las consultas y a la dificultad de asumir que el origen de un malestar físico no se encuentra en lo físico, la Medicina tradicional encuentra grandes problemas para dar una respuesta satisfactoria a las personas que sufren un dolor o una patología somática, olvidando la verdadera causa del problema o aquello que lo puede estar manteniendo. Es corriente encontrar personas que se quejan de haber recorrido varios profesionales de la salud sin que les encuentran nada; sin embargo, continúan sintiéndose mal y presentando síntomas.

Las personas que se encuentran en esta situación, frecuentemente, no creen tener un problema emocional, y continúan acudiendo de profesional en profesional para encontrar una respuesta meramente física. Sin embargo, cuando se indaga un poco en su rutina diaria, estas personas tienden a darse cuenta de que hay algo en sus vidas que les crea malestar o ansiedad. No se trata de tener un trauma infantil, ni nada por el estilo, simplemente es que hay ocasiones en las que algo nos supera y no sabemos cómo hacerle frente, o bien llevamos un ritmo de vida demasiado acelerado como para que nuestro cuerpo no se resienta.

Por lo general, se tiende a pensar que las enfermedades psicológicas sólo causan tristeza, llanto, sentimientos de inferioridad y otros síntomas que no tienen que ver con el cuerpo, sin embargo, esta idea es errónea.

Nuestras emociones influyen en nuestro cuerpo, al igual que éste influye en nuestras emociones.

La ansiedad, el estrés y la depresión actúan sobre distintas hormonas, provocando cambios en nuestro organismo que nos hacen más sensibles al dolor e influyen en distintas enfermedades. Muchas enfermedades médicas están estrechamente relacionadas con el estrés.

Estos son algunos de los síntomas somáticos más frecuentes:

  • Dolor de espalda, 71%
  • Mareos, vértigos, 65%
  • Dolor en extremidades, 60%
  • Gases en el estómago, 52%
  • Dificultad al respirar, 50%
  • Palpitaciones, taquicardia, 49%
  • Dolor en articulaciones, 45%
  • Dolor en el pecho, 44%
  • Náuseas, 43%

IMG_0911Desde la Osteopatía, se observa a la persona como un todo, en el que cuerpo, mente y entorno funcionan en conjunto y armonía para estar en buena salud.

Si todas las estructuras corporales colaboran de forma armoniosa a nivel bioquímico, mental, nervioso, circulatorio, energético, metabólico, visceral, hormonal… la persona se mantendrá sana.

“Si se detecta una parte del cuerpo que está enferma, debe buscarse la causa que produce la dolencia y no solamente los efectos que provoca” (Teofrasto Paracelso)

Fuentes: