Limpieza hepática tras los excesos del verano

El hígado “es un sufridor en silencio de nuestros excesos”. En la medicina oriental, es de crucial importancia ya que cumple una larga lista de funciones del cuerpo. Entre ellas la importante labor de filtrar alrededor de un litro de sangre por minuto (si funciona en condiciones óptimas), la depuración de hormonas, de sustancias químicas, gérmenes, toxinas, etc.


Síntomas de un hígado “congestionado”

Malas digestiones, gases, inflamación del vientre, dolor de cabeza, mareos, fatiga, incapacidad para concentrarse, erupciones cutáneas, mal aliento matutino, alergias, etc. son algunos de los principales síntomas de un hígado congestionado por nuestros excesos alimenticios veraniegos; por supuesto, sin olvidar la influencia que tiene sobre nuestro hígado el estrés emocional. 

Por otra parte, este hígado congestionado del que hablamos, también puede ocasionar problemas músculo esqueléticos, como dolores de espalda (interescapular derecha), cefaleas o patología de hombro derecho. 


Algunas recomendaciones 

Hay muchas formas de cuidar al hígado y mantenerlo a pleno rendimiento de forma natural. Desde Fisioclinic te animamos a seguir algunas sencillas recomendaciones:

  • Una dieta baja en grasa y en productos de procedencia animal.
  • Consumo moderado de alcohol.
  • Consumo escaso de productos refinados (azúcares, harinas y pastas de trigo).
  • Reducir el consumo de café y otros excitantes como chocolate y teína.
  • Reducir al mínimo necesario el consumo de medicamentos.
  • Suprimir en la medida de lo posible el consumo de lácteos.
  • Descanso adecuado y una buena gestión del estrés.
  • Hacer ejercicio físico.

Además de lo anterior, el equipo de Fisioclinic te propone ayudarte de los beneficios de la fitoterapia. 

Algunas hierbas poderosas para descongestionar tu hígado 

  • Fumaria. Estimula el hígado e incrementa la producción y excreción de bilis, favoreciendo una mejor digestión de las grasas y la eliminación de sustancias tóxicas del organismo. Es la planta indicada por excelencia en las dietas de limpieza hepática.
  • Boldo. Fluidifica y depura la bilis. Ayuda a combatir el insomnio, que es uno de los síntomas de la congestión hepática.
  • Diente de león. Importante depurativo tanto del hígado como del sistema digestivo. Aumenta la secreción biliar. Con propiedades antiinflamatorias, laxantes y reparadoras.
  • Cardo mariano. Desintoxica, protege y reduce inflamaciones del hígado y versícula biliar.

Puedes encontrar todos estos productos en forma de comprimidos, pero te recomendamos tomarlos en forma de infusión para que las hierbas mantengan todas sus propiedades.

No se recomienda tomar las infusiones durante las comidas, así que una forma cómoda que te proponemos en hacerlo del siguiente modo: 

  1. Mezcla estas hierbas en un envase de cristal.
  2. Hierve un litro y medio de agua.
  3. Por una cuchara sopera del preparado de hierbas a infusionar en el agua cuando deje de hervir (aproximadamente un minuto despeja de haber hervido).
  4. Deja reposar unos minutos (no más de cinco para no incrementar el amargor de las hierbas).
  5. Vierte el contenido en una botella, a poder ser de cristal, y consúmelo a lo largo del día. 

Ten en cuenta que las hierbas de depuración hepática se caracterizan por su sabor amargo pero es importante que no lo camufles con ningún edulcorante para mantener sus propiedades, en unos días de acostumbraras al sabor. Sus beneficios merecen la pena.

Si tienes cualquier duda consulta con el equipo de profesionales de Fisioclinic. 

El músculo PSOAS, portavoz de las emociones

El psoas (nombre más utilizado que el completo: músculo iliopsoas o psoas-ilíaco) es un músculo que conecta nuestro tronco con el tren inferior. Está formado por dos porciones: el psoas y el ilíailiopsoasco, que van desde la zona abdominal hasta la zona delantera del muslo, llegando hasta el fémur. No es un músculo fácilmente localizable a simple vista: forma parte de la musculatura profunda, pero no por ello debemos dejar de prestarle atención, ya que sus funciones son muy importantes.

 

Algunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones (de ahí aquello de “las mariposas en la tripa”). Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo que se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.

Un estilo de vida acelerado y el estrés generan adrenalina que crónicamente tensan el  psoas, preparándolo para correr, entrar en acción o encogerse para protegernos.  Si constantemente mantenemos el psoas en tensión debido al estrés, con el tiempo comienza a acortarse y a retraerse. Se dificultará así nuestra postura y las funciones de los órganos que habitan en el abdomen, dando lugar a dolores de espalda, ciáticas, problemas de disco, degeneración de la cadera, menstruaciones dolorosas o problemas digestivos. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. Esta situación se ve agravada por la forma de sentarnos o  por las posturas de nuestros hábitos diarios, que reducen nuestros movimientos naturales y constriñen aún más el músculo.

Puede que mucha de la ansiedad que nos oprime, o parte de esa apatía crónica que nos domina, esté relacionada con un psoas lesionado. Así mismo, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto. También es posible que una atrofia del psoas tenga mucho que ver con la sensación de agresividad constante y sin razón aparente.

Un psoas liberado permite alargar mucho más la parte delantera de los muslos y permite a las piernas y la pelvis moverse con mayor fluidez e independencia.  Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón.

¿Qué  solución saludable podemos incorporar?

DSC_0278Más que potenciarlo, el psoas es un músculo que debemos estirar. Debemos centrarnos en conseguir una movilidad articular adecuada y tender a mejorar la elasticidad de este músculo.

El abordaje del tratamiento del psoas es a partir de la identificación de la afectación de éste en una lesión.

Entre las diferentes opciones para mantener un psoas “sano” está el tratamiento fisioterapéutico, osteopático y  el método Pilates.

 

Por otra parte, para el trabajo de la regulación emocional tan relacionada con un psoas “no sano”, diferentes ejercicios de relajación que impliquen una adecuada respiración diafragmática, también son una opción recomendable.

Fuentes:

Estrés diurno, rechinar nocturno

¿Te levantas por la mañana con cansancio en la musculatura de la cara-cuello y dolor en la región de la mandíbula y dientes?

La disfunción o trastorno de la articulación temporomandibular (ATM) es muy común y afecta a un 20-40% de la población.

El dolor de mandíbula es uno de los síntomas más característicos de la disfunción de la ATM. Pero existen otros también muy habituales. 

Los principales síntomas de la disfunción temporomandibular son los siguientes:

  • atm2Sensación de fatiga de la mandíbula
  • Dificultad para abrir la boca al comer y hablar
  • Pitido en los oídos
  • Mareos
  • Dolor de cabeza
  • Ruidos en la mandíbula (clics)
  • Dolor en el cuello
  • Bloqueo de la mandíbula

Causas de la disfunción temporomandibular

Las disfunciones de la articulación temporomandibular pueden estar causadas por:

  • Malos hábitos posturales: mientras trabajamos en la oficina delante del ordenador, atendiendo llamadas, o al conducir durante períodos largos, muchas veces nos olvidamos de tener una postura adecuada. Una postura con la cabeza hacia delante pone en tensión los músculos, los discos articulares y ligamentos de la ATM.  
  • Problemas de alineación dental (mala oclusión): una mala alineación dental puede provocar alteraciones en la ATM.
  • Fractura
  • Cirugía
  • Apretar los dientes durante la noche (bruxismo): muchas personas aprietan los dientes por la noche mientras duermen, por lo general a causa del estrés. Esto genera una tensión constante en la articulación y los músculos circundantes. 

En esta entrada nos centraremos en el BRUXISMO como causa de la disfunción temporomandibular y en el abordaje osteopático y fisioterápico para su tratamiento.

BRUXISMO: CAUSAS Y SÍNTOMAS

El bruxismo es un problema psico-neuro-muscular que consiste en el apretamiento o rechinamiento de los dientes. Es un comportamiento inconsciente, potencialmente destructivo sobre las estructuras dentarias que produce multitud de sintomatología.

La causa principal es el estrés y factores psicológicos, que aumentan las tensiones musculares de las regiones del cuello y cara. Las situaciones estresantes desencadenan en el individuo una serie de emociones, de intensidad y características diferentes según la personalidad de cada uno.

Se ha observado que las personas que bruxan suelen presentar mayoritariamente altos niveles de ansiedad, seguido de sentimientos de ira reprimida, miedo, frustración, personalidad demasiado competitiva, etcétera.

Principales síntomas del bruxismo:

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  • Ruidos articulares (que pueden llegar a ser bastante intensos, e incluso molestar al compañero o compañera de cama).
  • Dolor de oído (debido a la afectación de la articulación temporomandibular).
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor o inflamación de la mandíbula.
  • Desgaste acelerado y prematuro de los dientes.
  • Pérdida de esmalte dental.
  • Trastornos del sueño.
  • Excesiva sensibilidad dental al cepillado o a los alimentos calientes o fríos.
  • Dolor facial.
  • Limitación  de la apertura de la boca.
  • Fracturas dentales.
  • Hipertrofia de los músculos maseteros (que son los que se encargan de la masticación).
  • Dolor de cuello, cabeza y cara.

Tratamiento del bruxismo

El tratamiento fisioterápico consiste en la relajación de todos los músculos contracturados por el exceso de trabajo, tanto propios de la ATM (maseteros, temporales, pterigoideos..) como los cervicales a través de técnicas de masaje, bombeo, estiramientos, etc. En algunos casos hay problemas de movilidad tanto en ATM como en región cervical con lo que serán necesarias técnicas de movilización articular, tracción y decoaptación.

El tratamiento osteopático consiste en la decoaptación de la articulación, la relajación de todos los músculos de la masticación, liberación fascial, movilización de los huesos craneales y tratamiento de la región cervical. Con él se consigue una mayor apertura bucal, disminuyendo el ruido articular y el dolor de cuello y cabeza.

También la acupuntura, acompañada de otras técnicas, puede ser de gran ayuda para reducir esta dolencia a su mínima expresión o, incluso, hacer que desaparezca. El objetivo es tratar la raíz del problema en lugar de sus manifestaciones.
Como decíamos al principio, la raíz del problema suele ser el estado agitado o la ansiedad que presenta la persona. En este sentido, la acupuntura es una herramienta muy potente para ayudar al sistema nervioso a relajarse y liberar todo el estrés acumulado. Con la acupuntura se consiguen reducir de una manera muy notoria y eficaz todos los signos de estrés y ansiedad.

Además, es necesario que el paciente aprenda a controlar la tensión nerviosa con técnicas de relajación y gestión emocional. Cuando empezamos a relajarnos mentalmente, el cuerpo nos sigue y también se calma, produciendo así una relajación general y reduciendo, además, la intensidad del bruxismo y de todos los signos relacionados con él.

Fuentes:

http://osteopatia-arrate.com/patolog%C3%ADas/bruxismo/

http://myos-fisioterapia.blogspot.com.es/2012/03/que-es-el-bruxismo-consejos-y.html

Acupuntura para el bruxismo

“Si quieres saber cómo estará tu cuerpo mañana, mira tus pensamientos hoy” (D. Chopra)

La relación de la mente sobre el cuerpo es bien clara: Del mismo modo que cuando padecemos una enfermedad o molestia física, ésta influye en nuestro estado de ánimo y nos provoca enfado, miedo o preocupación, cuando sufrimos emocionalmente o tenemos algún problema psicológico, éste provoca síntomas sobre nuestro cuerpo.

“Del mismo modo que no es apropiado curar los ojos sin considerar la cabeza, ni la cabeza sin el cuerpo; tampoco es apropiado curar el cuerpo sin considerar la mente” (Sócrates)

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Las enfermedades psicosomáticas son muy frecuentes; casi un 12% de la población europea sufre estas molestias y se considera que una de cada tres personas que acude al médico de atención primaria presenta este tipo de enfermedades.

Pero ¿qué son las enfermedades psicosomáticas? En términos generales se entiende que una persona sufre somatizaciones cuando presenta uno o más síntomas físicos y tras un examen médico, éstos síntomas no pueden ser explicados por una enfermedad médica.

Para los profesionales que entienden que cuerpo y mente son una unidad, consideran que estos procesos patológicos o dolorosos que no responden a los tratamientos farmacológicos o mecánicos convencionales, son el reflejo de un sufrimiento psíquico, emocional, afectivo, personal o social.

Debido a la falta de tiempo en las consultas y a la dificultad de asumir que el origen de un malestar físico no se encuentra en lo físico, la Medicina tradicional encuentra grandes problemas para dar una respuesta satisfactoria a las personas que sufren un dolor o una patología somática, olvidando la verdadera causa del problema o aquello que lo puede estar manteniendo. Es corriente encontrar personas que se quejan de haber recorrido varios profesionales de la salud sin que les encuentran nada; sin embargo, continúan sintiéndose mal y presentando síntomas.

Las personas que se encuentran en esta situación, frecuentemente, no creen tener un problema emocional, y continúan acudiendo de profesional en profesional para encontrar una respuesta meramente física. Sin embargo, cuando se indaga un poco en su rutina diaria, estas personas tienden a darse cuenta de que hay algo en sus vidas que les crea malestar o ansiedad. No se trata de tener un trauma infantil, ni nada por el estilo, simplemente es que hay ocasiones en las que algo nos supera y no sabemos cómo hacerle frente, o bien llevamos un ritmo de vida demasiado acelerado como para que nuestro cuerpo no se resienta.

Por lo general, se tiende a pensar que las enfermedades psicológicas sólo causan tristeza, llanto, sentimientos de inferioridad y otros síntomas que no tienen que ver con el cuerpo, sin embargo, esta idea es errónea.

Nuestras emociones influyen en nuestro cuerpo, al igual que éste influye en nuestras emociones.

La ansiedad, el estrés y la depresión actúan sobre distintas hormonas, provocando cambios en nuestro organismo que nos hacen más sensibles al dolor e influyen en distintas enfermedades. Muchas enfermedades médicas están estrechamente relacionadas con el estrés.

Estos son algunos de los síntomas somáticos más frecuentes:

  • Dolor de espalda, 71%
  • Mareos, vértigos, 65%
  • Dolor en extremidades, 60%
  • Gases en el estómago, 52%
  • Dificultad al respirar, 50%
  • Palpitaciones, taquicardia, 49%
  • Dolor en articulaciones, 45%
  • Dolor en el pecho, 44%
  • Náuseas, 43%

IMG_0911Desde la Osteopatía, se observa a la persona como un todo, en el que cuerpo, mente y entorno funcionan en conjunto y armonía para estar en buena salud.

Si todas las estructuras corporales colaboran de forma armoniosa a nivel bioquímico, mental, nervioso, circulatorio, energético, metabólico, visceral, hormonal… la persona se mantendrá sana.

“Si se detecta una parte del cuerpo que está enferma, debe buscarse la causa que produce la dolencia y no solamente los efectos que provoca” (Teofrasto Paracelso)

Fuentes: