El Método Pilates, aliado de la Higiene Postural

Cuando hablamos de la higiene postural nos referimos a la postura correcta que debemos adoptar, ya sea en un ejercicio estático (estar sentados), como en uno dinámico (levantar un objeto pesado).

La higiene postural tiene importantes repercusiones sobre la predisposición, desencadenamiento y agudización de alteraciones y lesiones en el organismo, como es el caso de las algias vertebrales.

El fin de la higiene postural es reducir y prevenir la carga y daños en la columna vertebral principalmente, cuando se realizan actividades de la vida diaria.

En general, la columna vertebral sufre principalmente cuando…

  • Nos mantenemos mucho tiempo en la misma posición, ya sea de pie, sentado o acostado.
  • Adoptamos determinadas posturas que aumentan sus curvas fisiológicas.
  • Realizamos grandes esfuerzos, o pequeños, pero muy repetidos.
  • Realizamos movimientos bruscos o adoptamos posturas muy forzadas.

 

Algunas medidas básicas de higiene postural

osteoartritis-wordpress1.- De pie o al caminar: Al estar de pie, poner siempre un pie más adelantado que el otro y cambiar a menudo de posición, no estar de pie parado si se puede estar andando. Caminar con buena postura, con la cabeza y el tórax erguidos. Evitar las posturas demasiado erguidas o demasiado relajadas de la espalda.

Captura de pantalla 2016-06-15 a las 18.49.442.- Sentado/a:  Mantener la espalda erguida y alineada, repartiendo el peso entre las dos tuberosidades isquiáticas, con los talones y las puntas de los pies apoyados en el suelo, las rodillas en ángulo recto con las caderas, pudiendo cruzar los pies alternativamente. Si los pies no llegan al suelo, colocar un taburete para posarlos. Apoyar la espalda firmemente contra el respaldo de la silla, si es necesario utilizar un cojín o una toalla enrollada para la parte inferior de la espalda. Sentarse lo más atrás posible, apoyando la columna firmemente contra el respaldo, que ha de sujetar fundamentalmente la zona dorso-lumbar.

salud_ocupacional033.- Levantar y Transportar pesos:  Levantar los objetos sólo hasta la altura del pecho, no hacerlo por encima de los hombros. Si hay que colocarlos en alto, subirse a un taburete. Cuando la carga es muy pesada buscar ayuda. Lo ideal es llevarlos pegados al cuerpo, y repartirlos por igual entre ambos brazos, procurando llevar estos semiflexionados. Se evitará flexionar la columna con las piernas extendidas, llevar los objetos muy retirados del cuerpo, echar todo el peso en un mismo lado del cuerpo y girar la columna cuando sostenemos un peso.

 

 

¿Cómo puede ayudar el Pilates a una buena Higiene Postural?

El Método Pilates es una de las disciplinas físicas más eficaces para cuidar tu espalda, ya que el ejercicio es totalmente personalizado. Gracias a este sistema podrás fortalecer tu espalda y tu musculatura en general sea cual sea tu patología e incluso aunque estés lesionado, siempre con el asesoramiento y supervisión de un profesional conocedor del Método.

Con Pilates podrás trabajar la flexibilidad y tono muscular, fortaleciendo la musculatura que sostiene la columna vertebral, además de corregir la postura. Este método se basa en seis principios fundamentales: control (para evitar lesiones), precisión (que deriva del control), flexibilidad (ningún movimiento debe ser rígido), fluidez (no hay movimientos rápidos ni bruscos), respiración (coordinada con los ejercicios) y control mental (te olvidarás de todo mientras lo practicas).

El Pilates es una Actividad Física ideal para la mejora de los hábitos posturales por varios motivos:

  • Mejor postura, por tanto, menos dolor
  • Mejora el control y la propiocepción muscular
  • Fortalecimiento de los músculos encargados de la postura
  • Fortalecimiento de la musculatura interna
  • Adquisición de buenos hábitos posturales
  • Mejora de los Patrones respiratorios

Eso sí, sólo debes practicarlo con profesionales. La eficacia del método Pilates radica en su personalización. Si tienes un problema de espalda, busca un buen centro con profesionales que sepan tratar tu lesión.

En FisioClinic ofrecemos clases reducidas de Pilates, máximo 8 personas, para una mejor supervisión del ejercicio. Además, contamos con clases específicas para niños/as que ayudarán a prevenir o corregir errores posturales desde la infancia.

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El músculo PSOAS, portavoz de las emociones

El psoas (nombre más utilizado que el completo: músculo iliopsoas o psoas-ilíaco) es un músculo que conecta nuestro tronco con el tren inferior. Está formado por dos porciones: el psoas y el ilíailiopsoasco, que van desde la zona abdominal hasta la zona delantera del muslo, llegando hasta el fémur. No es un músculo fácilmente localizable a simple vista: forma parte de la musculatura profunda, pero no por ello debemos dejar de prestarle atención, ya que sus funciones son muy importantes.

 

Algunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones (de ahí aquello de “las mariposas en la tripa”). Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo que se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.

Un estilo de vida acelerado y el estrés generan adrenalina que crónicamente tensan el  psoas, preparándolo para correr, entrar en acción o encogerse para protegernos.  Si constantemente mantenemos el psoas en tensión debido al estrés, con el tiempo comienza a acortarse y a retraerse. Se dificultará así nuestra postura y las funciones de los órganos que habitan en el abdomen, dando lugar a dolores de espalda, ciáticas, problemas de disco, degeneración de la cadera, menstruaciones dolorosas o problemas digestivos. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. Esta situación se ve agravada por la forma de sentarnos o  por las posturas de nuestros hábitos diarios, que reducen nuestros movimientos naturales y constriñen aún más el músculo.

Puede que mucha de la ansiedad que nos oprime, o parte de esa apatía crónica que nos domina, esté relacionada con un psoas lesionado. Así mismo, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto. También es posible que una atrofia del psoas tenga mucho que ver con la sensación de agresividad constante y sin razón aparente.

Un psoas liberado permite alargar mucho más la parte delantera de los muslos y permite a las piernas y la pelvis moverse con mayor fluidez e independencia.  Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón.

¿Qué  solución saludable podemos incorporar?

DSC_0278Más que potenciarlo, el psoas es un músculo que debemos estirar. Debemos centrarnos en conseguir una movilidad articular adecuada y tender a mejorar la elasticidad de este músculo.

El abordaje del tratamiento del psoas es a partir de la identificación de la afectación de éste en una lesión.

Entre las diferentes opciones para mantener un psoas «sano» está el tratamiento fisioterapéutico, osteopático y  el método Pilates.

 

Por otra parte, para el trabajo de la regulación emocional tan relacionada con un psoas «no sano», diferentes ejercicios de relajación que impliquen una adecuada respiración diafragmática, también son una opción recomendable.

Fuentes: